lalakitchen mashkool quatar 2016 verduras sin carne vegano vegetal

  • lalakitchen mashkool quatar 2016 verduras sin carne vegano vegetal
  • lalakitchen mashkool quatar 2016 verduras sin carne vegano vegetal
  • lalakitchen mashkool quatar 2016 verduras sin carne vegano vegetal
  • lalakitchen mashkool quatar 2016 verduras sin carne vegano vegetal

Como pasa el tiempo, este fin de semana me he dado cuenta. Y es que creo que es la primera vez que paro un poco desde que llegué de Puerto Rico. Y hoy escribo y no me olvido que prometí hablaros de mi experiencia allí. Y es que no se que me está pasando, se me acumulan las tareas sin poder evitarlo. La sensación es de que por cada ítem que borro de mi listado, entran de nuevo dos. Mal.

Hoy ha sido el día, en el que me he dado cuenta de esto. Llevo por lo menos tres meses sin pararme a escribir en exclusiva para mi blog y la verdad, me entristezco sólo de pensarlo. ¿Cómo puede ser? No me gusta.

Y es para observarlo, pararse y meditarlo, porque si en diciembre decidí que me iba, fue precisamente porque toda mi vida entró en un pequeño/gran colapso. Varias experiencias que se fueron sucediendo en pequeños lapsos de tiempo, me vinieron a mostrar que era necesario parar. Frenar, respirar, dejar de actuar. Nutrirme de amor. Por eso me fui. Lo decidí de la noche a la mañana. Me compré el billete y en dos semanas ya estaba allí. El recuerdo de esas 4 semanas de reconexión ya queda bastante lejano en el tiempo, un tiempo que de vuelta aquí corre demasiado rápido. Sólo se que a medida que se acercaba el final, decía a quién me preguntaba, que no quería regresar a mi vida aún. Pero no como una niña encaprichada que desea estar en el paraíso, acurrucada, sin preocupaciones de por vida. No, más bien como alguien que sabe que le queda aún bastante recorrido para sanar aquello que le ha llevado hasta allí y que de vuelta a casa no va a tenerlo precisamente fácil.

Desde hace unos días tengo una sensación incómoda. Viene a ser algo así como que me siento encerrada en una jaula de cristal o en una ruedita, cual hámster. Si, es un lugar precioso, lleno de vegetales, frutas, flores y cosas bonitas, una cajita acristalada, luminosa e idílica, que he creado yo misma, pero sin apenas tiempo para pararme a respirar, a pararme a observar, a no hacer nada. Y es que para mi el tiempo es el valor más grande que tenemos en esta vida, ¿de que nos sirve vivir rodeados de las mejores cosas, si no tenemos tiempo para detenernos y tomar conciencia del momento en el que vivimos? Imagino que eso es mindfulness. Estar presente, que es lo opuesto a hacer dos cosas a la vez o hacer cosas mientras piensas en el siguiente deber. El mal de hoy en día. La multitarea.

Yo hoy me he puesto un poco triste por verme así, encerrada en una situación que siento que no me permite avanzar hacia donde quiero ir. De hecho es una sensación que vengo arrastrando. Que venía avisando antes de irme Puerto Rico y que ha vuelto a reaparecer. Hoy me he dado cuenta de que no quiero seguir así. No tiene ningún sentido que me haya marchado de la ciudad, que haya cambiado de vida, para vivir sin descanso en el campo. No tiene, realmente, ningún sentido.

Y es que mira que hay que estar alerta, que fácil es caer en la rueda del no parar, de las obligaciones, la rueda del estar permanentemente hacia fuera, cumpliendo tareas, una tras otra. Que fácil es perderse a uno mismo ¿verdad? Siempre digo que la sociedad nos lleva ello. Pienso que hoy en día tenemos demasiados frentes abiertos, demasiadas ofertas, propuestas, vías de comunicación, de información. Es una locura, si se piensa fríamente, es una completa locura.

Incluso a veces no necesitamos ni imputs externos para retarnos y sobrecargarnos, nos bastamos nosotros solos. Como yo, con el cambio de web. Pensé en ofrecer más servicios, y al principio estaban listados, pero horas antes de abrirla los quité. Entré en pánico. Si apenas puedo abarcar lo que tengo ahora, ¿cómo voy a ofrecer aún más? Si yo lo que quiero es respirar, respirar todo el tiempo. Sentirme bien presente.

Este fin de semana lo he visto claro. Necesito frenar. Recuperar el control, o parte de él. Tener tiempo para recrearme, para imaginar y desarrollar nuevas ilusiones que tengo en mente. Soltar cosas que ahora hago pero que siento que me tienen atrapada. Quitarme una muda, aligerarme. Aprovechar el cambio energético de la primavera para soltar, soltar sin miedo, sabiendo que siempre que se suelta algo, se hace espacio para algo nuevo que nos permite avanzar hacia donde queremos. Soltar sabiendo (cosa que antes no sabía)  que que soy creativa y que no tengo que tener miedo de perder algo, si no ilusión por lo que puedo ganar. Y confianza, porque si algo he aprendido en mi caminar es que siempre nos podemos reinventar y que si tenemos una ilusión y le ponemos la energía del amor y nos dedicamos a ella, los sueños que proyectamos, se cumplen.

Yo no es que quiera cambiar de profesión. No no no, ¡me encanta lo que hago! Solo quiero reenfocarme, evolucionar dentro de lo que ya he creado, sentirme más útil y realizada de lo que me siento ahora. Y sobretodo, tener más tiempo para disfrutar de una vida que es única e irrepetible.

Y con todas estas reflexiones y pensamientos expresados que quizás para alguien puedan ser demasiado íntimos, pero que a mi, debo reconocer que encanta poder expresar desde aquí, sintiéndome como me siento, en mi casa, imaginando una lectora/or amiga, hablando más allá de si la receta tiene tales o cuales nutrientes o cuan súper increíbles son sus beneficios (cosa que llegados a este punto del recorrido creo que ya es obvio que la cocina que propongo es PURA SALUD).

Te dejo con la receta.

Una recreación de un plato típico de Qatar que he hecho gracias a que he sido tentada a participar en un concurso (que ya os avisaré si consigo ganar) una receta hecha originalmente con arroz basmati y cordero y que yo he reinventado con arroz de coliflor, tubérculos horneados y lentejas. Un plato muy nutritivo, que ha quedado delicioso, perfectamente balanceado, de muy fácil digestión.

¡Espero que te guste y la disfrutes tanto como yo!

MASHKOOL DE ARROZ DE COLIFLOR, BONIATO Y REMOLACHA AL HORNO, LENTEJAS ENCEBOLLADAS CON CÚRCUMA Y SALSA DE CÁÑAMO

Cantidad: 2 personas
Tiempo: 30 minutos
Utensilios: robot de cocina o similar

Ingredientes arroz de coliflor:

1 coliflor pequeña (500 g limpia)
1 diente de ajo picado
1 limón pequeño
unas ramas de tomillo fresco (o seco)
un puñado de hojas de cilantro fresco
sal al gusto

Ingredientes lentejas a la cúrcuma:

1 T de lentejas cocidas
1 cebolla grande
2 dientes de ajo grandes
1 C de jengibre fresco picado o rallado
1 c de cúrcuma (ajustar al gusto)
1 c de comino (ajustar al gusto)
1 C de aceite de oliva
sal al gusto
pimienta recién molida

Ingredientes verduras horneadas:

2 boniatos medianos
1 remolacha grande
½ c de cardamomo
1 c de canela de Ceylán
6 clavos
1 C de aceite de oliva
sal de Himalaya o calidad al gusto

Ingredientes salsa de semillas de cáñamo:

3 C de semillas de cáñamo peladas
2 C de zumo de limón
agua para rebajar
sal

Preparación:

Precalienta el horno a 180 °C

1. Pela la remolacha y los boniatos y haz cubos. Pon en la bandeja de horno con papel de hornear si es necesario y añade el resto de ingredientes. Mezcla bien con las manos y lleva a hornear unos 20 o 25 minutos a esa misma temperatura para que se cocinen bien y se tuesten.
2. Prepara la salsa batiendo todos los ingredientes en una personal blender o similar, ajusta de limón y agua a tu gusto. Si te parece que queda muy ácido, añade una pizca de dulce. Si no tienes semilla de cáñamo, puedes hacerlo igual, pero con tahini.

3. Pon los “arbolitos” de coliflor en un robot de cocina, termomix o similar y tritura hasta que se haga chiquitita (como un cous-cous). Reserva.

4. Para hacer las lentejas a la cúrcuma. Filetea la cebolla, pica los ajos y el jengibre y pon en una sartén con el aceite, la sal y las especias. Saltea hasta que se reblandezcan. Por último añade las lentejas y mezcla muy bien. Prueba y ajusta a tu gusto de especias y sal. Baja el fuego o reserva para calentar antes de servir.

5. Para hacer el arroz, pica el ajo chiquitito y pon en una sarté con el aceite, saltea un minuto para que se cocine, añade la coliflor, la sal y el limón a cuartos y la mitad del tomillo. Saltea uno o dos minutos para que se cocine y aromatice. Al apagar el fuego añade el resto del tomillo. Y ya en el plato, añade el cilantro fresco y si tienes a mano unas semillas de sésamo negro.

Sirve todo en un mismo plato, añade el cilantro fresco, unas semillas de sésamo negro si tienes (para decorar) y riega con la salsa de cáñamo.

Compartir Artículo |

46 comentarios en “Mashkool de arroz de coliflor, boniato y remolacha al horno, lentejas encebolladas con cúrcuma y salsa de cáñamo

Responder a Elena Cancel Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.